(Publicado en el blog de Tras la 2 de TVE)
Quizá, después de probarlo, vuelvas a visitar esta página para morirte de envidia.
Porque el fin de semana pasado se celebró en la Costa Azul francesa (en St Jean Cap Ferrat, muy cerca de Niza, para ser más exactos) la Final Europea de la PESliga. Todos los años se celebra en una ciudad diferente, y siempre cuenta con la presencia de Shingo Seabass Takasuka, el creador del juego.
Docenas de periodistas especializados ven la oportunidad de demostrar que saben más del juego que él mismo. Pasean durante horas cabizabajos pensando en la pregunta perfecta, demoledora, que altere el gesto de ensimismamiento perpetuo del japonés.
Los jugadores españoles que asisten este año a la final son "Christian" Alfaro y Luis "Superdinho" Cintas. Como todos los que van a competir en la final, se saben cada secreto del juego. Movimientos imposibles, fallos de programación de los que sacar ventaja, jugadas infalibles...
En un gesto de alcohólico patriotismo, los periodistas españoles abandonan la mesa en la que vociferaban jugando al Póker, para vociferar apoyando a "Superdinho". Para entonces la presión ha podido con "Christian", que es eliminado quizá debido a su juventud y falta de experiencia en torneos internacionales.
La derrota tiene muchas caras. Hay jugadores que gritan a la pantalla y tiran el mando al suelo cada vez que encajan un gol. Otros, en silencio, apenas parpadean y se ajustan los auriculares para abstraerse del follón que arman los asistentes.
Tras horas de competición, "Superdinho" consigue llegar a la final. Se enfrenta a uno de los jugadores belgas. Se le vé callado, solitario, concentrado. No parece que tenga mucho apoyo popular. Sólo los asistentes españoles gritan, se desgañitan, cantan, empujan a "Superdinho" hacia el triunfo a base de alaridos.
La suerte se tuerce para el español. El belga mete un gol. Penalti. El belga mete otro gol. Todo se acabó. Los medios se abalanzan sobre los jugadores, quieren saber cómo se sienten, cómo valoran el partido, qué piensan de las jugadas más conflictivas.
Y a "Superdinho" se le ve jodido, pero contento. Es muy joven (ya algo menos, ese mismo día cumple 22 años), pero ójala todos los que han ido a esta final fueran tan educados como él. No está mal terminar tu cumpleaños levantando una copa, aunque sea de subcampeón.
Felicidades, chaval.
