Ahora os hablaré de una época lejana, en la que no había teléfonos móviles, ni Internet ni ninguna de esas mandangas tecnológicas. El CD era un recién llegado y todos tus discos eran aún de vinilo. Era 1991 y cada semana pinchaba mi música en Radio Las Águilas, salpicando bandas sonoras clásicas con la actualidad del mundo del cine.
En aquella destartalada emisora de barrio me acostumbré a usar un micro, ya fuera presentando programas o leyendo las cuñas publicitarias que se emitían. Por eso, dos años después, cuando Onda Cero Segovia buscó estudiantes a los que poder esclavizar durante unos meses, me encontró deseoso de poder ascender profesionalmente... de la nada a la más absoluta de las miserias, como diría Groucho Marx.
Si no otra cosa, el paso por Onda Cero me proporcionó una pericia innegable delante del micrófono. Presentaba diariamente una tertulia local de una hora de duración (Lo que hay que oir en Segovia), sustituía en sus ausencias a mis compañeras de Protagonistas Segovia o el informativo local y leía las cuñas que me asignaran y por las que cobraba unas pesetillas.
El locutor Luis Ignacio González, una de las voces más versátiles e inteligentes que he conocido, me recomendó asistir a clases para mejorar mi estilo a la hora de leer publicidad, y me presentó a Carlos Infante. Asistí a su taller de voz durante más de cinco años, y me enseñó casi todo lo que sé hacer bien en una sala de locución.
Durante dos años compaginé estas clases con las de doblaje en la escuela Taurus de Madrid, y posteriormente (durante un año más) con Salvador Arias.
En las secciones TELEVISIÓN y VIDEOJUEGOS cuento con detalle cómo pasé a trabajar como redactor y responsable de programación en Canal C: (Canal Satélite). Allí locuté todos los programas especiales que dirigí, entre ellos el documental La Edad de oro del Soft Español, y también todo tipo de textos para otros canales como Canal +, Canal Viajar, Canal Cocina, Estilo...
Gracias a lo aprendido con Carlos Infante empecé a participar en locuciones y doblajes en varios estudios de Madrid y para clientes importantes. En aquella época (año 2000) me convertí en la voz del canal Gran Hermano en Quiero TV. Sin embargo, el éxito del programa no pudo evitar el cierre de la plataforma digital. También locuté para El Mundo TV varios programas de investigación, entre ellos el polémico La gran mentira del corazón en Tele 5. También empecé a colaborar asiduamente en la SER (Radio Madrid) leyendo publicidad junto a otros grandes profesionales hasta 2011.
Tomé parte en el doblaje de varios videojuegos distribuidos por la compañía Proein, como Legacy of Kane: Soul Reaver. Por supuesto, recuerdo con especial cariño mi participación en el doblaje de dos producciones españolas que pasarían a la historia de nuestro software nacional: Commandos: Behind Enemy Lines y Commandos 2: Men of Courage.
Tras Canal C: continué trabajando como redactor en el canal AXN y más tarde en la productora Cómo producto. En ambos empleos compaginé mi labor como guionista con la de locutor, prestando mi voz a numerosos reportajes, spots y vídeos promocionales.
Entre 2002 y 2005 trabajé con frecuencia en TVE, participando en el doblaje de casi un centenar de documentales. Al pasar al formar parte de la plantilla de la televisión pública, me fue imposible compatibilizar las dos actividades. Desde entonces locuto los reportajes del programa del que soy coordinador, Zoom Net, y en ocasiones puntuales otros espacios de TVE como Días de Cine, En lengua de signos o En Portada.
En 2010 asistí a un curso de doblaje en el estudio Peakland impartido por el actor Eduardo Gutiérrez, que tuvo la amabilidad de convocarme para el doblaje de alguna película (Gainsbourg, Monsters...) o serie (Dexter). Con Eduardo coincidí poco después (ambos como alumnos) en el curso de canto para doblaje de María Ovelar. Tras unas semanas graznando como una oca en celo, decidí intentar mejorar mis dotes para el karaoke y empecé a tomar clases particulares con el legendario Robert Jeantal.
En diciembre de 2011 realicé mi primera actuación músical ante un público de pago. Y no tiraron tomates.